Todo el que cree en la sociedad no está con Dios y la Iglesia sino Satanás y su sinagoga. Queda evidente que Satanás usa falsos libertarios y anarcocapitalistas para que nadie escape de la creencia colectivista de la sociedad. No solamente hay que dejar de creer en el Estado sino en todo fantasma que sirva para oprimir al individuo concreto y alejar su alma de Cristo y su Santa Madre Iglesia. Obviamente, eso implica rechazar la creencia en la sociedad pues ésta sirve de antesala o como carnada y anzuelo para volver al estado pues las personas no se guiarán por la obediencia a Dios sino a Satanás y sus ídolos tanto de materia como de espíritu. Antes de que Samuel eligiera a Saúl como rey y Iaoué permitiera gobiernos por infinita y misteriosa misericordia, la mayoría de los israelitas estaba dispuesta de corazón a oprimir y ser oprimidas, a esclavizar y ser esclavizadas pues querían ser como los paganos y no santos sirviendo al Todopoderoso que los liberó de Egipto y trajo a la Tierra Prometida. Antes de la caída, viene el orgullo. Los israelitas se llenaron de orgullo además de envidia y codicia sobre cómo a los malos les iba terrenalmente bien (en apariencia) y eligieron servir a falsos dioses pagando caras las consecuencias de su desobediencia. En efecto l, el Estado así como la Sociedad son ídolos que compitan con el Dios verdadero Uno y Trino. (Gracias a Dios, queda menos. Maranatha!)
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