Ser manso no significa justamente solo no ser débil sino no ser altruista ni someterse a ningún bien común pues el bien común absorbe al individuo y eso no lo quiere Cristo en su Iglesia sino que cada uno haga lo suyo con lo que Dios le otorgó y sigue brindando pues amar al prójimo no implica ser alterólatra sino amar en relación de semejanza. La caridad es algo concreto que no solamente los ególatras no quieren comprender sino los altruistas que son hipócritas hedonistas como los rigoristas y los optimistas que también son hipócritas. (Actualmente, no hay que preguntarse quién es hipócrita sino quién no lo es).
Obviamente la caridad se hace en paz, no con opresofilia o esclavofilia o s(i)ervofilia (vaya esclavófilos o s(i)ervófilos).
Las prácticas sostenibles y la "justicia" ambiental son palabras dulces de la lengua melosa del diablo pero su fin es amargo como la muerte. En realidad hablan de comunismo.
En cambio, la única manera de ser mayordomos responsables es siendo anarcocapitalistas. Ser anarcocapitalista es realmente un trago amargo incluso para mí pero su final es dulce como la vida eterna.
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