¿Es casualidad que coexistan conciencia de clase y conciencia social? ¿No son básicamente sinónimos? ¿Acaso no son conceptos marxistas? Antes de Marx, no existía tal cosa como sociedad ni conciencia de clase menos conciencia social. Básicamente, obedecen al espíritu totalitario del socialismo y no solamente del comunismo pues supuestamente ningún trabajador sensato leal a Dios sabe que está siendo oprimido por no tener conciencia de clase o un ermitaño que elige llevar una vida de anacoreta en el desierto o en la montaña o alguien que simplemente dice la verdad de Dios como un profeta carecen de conciencia social.
Es obvio que el fantasma de la sociedad surge con el derrocamiento del Viejo Orden pues había que llenar el vacío que generaron al rechazar a Dios con cualquier cosa o idea o ente abstracto aumentando el número de supersticiones y acusando en falso de supersticiosa la época anterior cuando en realidad era menos común en Occidente al tener la vida centrada en aquel que desvela y destruye mentiras, tonterías y estupideces del diablo: CRISTO.
Antes no existía la sociedad o no era común y/o se trataba de manera concreta y orgánica teniendo una acepción similar a comunidad o asociación (libre en el caso de las anarquías, forzada en el caso de los protoestados y estados) donde los políticos eran visible tan directa como indirectamente (reyes, señores, príncipes, faraones, incas, zares, sultanes, caciques, jefes, sátrapas, emperadores).
Lo que hizo Marx no fue más que la consecuencia de la Revolución Francesa buscando un modo de que Satanás en vano gobernara la Tierra con el Anticristo pero para eso necesitaba crear ideas y creencias para facilitar la aceptación del mismo. Tampoco es casualidad que Marx junto a Engels odiara tanto a Max Stirner como a la Iglesia dada las filosofías subyacentes a cada uno máxime la Iglesia de Cristo.
Obviamente, siendo Satanás totalitario y padre de mentiras dirá que Dios es totalitario y todo aquel que no acate su voluntad es un enemigo de la sociedad, un paria, un enajenado, un loco, un enfermo, etcétera el cual necesita ser "curado" e "incorporado" pues el egoísmo es malo y el altruismo es bueno aunque es obvio que el egoísmo es connatural a Dios y al hombre y el altruismo es antinatural ergo satánico. No quiere que nadie se le escape pero no físicamente sino espiritualmente. Alguien que no cree en la sociedad o el Estado y actúa por sí mismo máxime es oprimido aunque le acusen de opresor o ellos justifiquen la opresión en el nombre del etéreo demoníaco del bien común, la mayoría, consenso, normalidad, etcétera. Claro, ninguna acusación es verdadera porque es hueca desde el inicio pues el corazón del intelectual así como del no intelectual (por así llamarlo) es también hueco pues eligió rechazar el propósito de ser a Dios siendo santo con el don o los talentos que Dios le otorgó.
Nadie o casi en el pasado necesitaba creer en esas estupideces abstractas para cooperar u oprimir máxime oprimir. Antes no existía tal cosa como el Estado somos todos pues se diferenciaban y percibían claramente (a pesar de los males, errores y horrores) entre incluidos y excluidos al haber rasgos y comportamientos visibles que los delataban ante todos. El Estado es un oxímoron andante que solamente los necios más contumaces y opresófilos solamente pueden creer pues justamente como nadie ve quién es excluido o incluído pero al mismo tiempo se hace lo contrario solamente alimenta la confusión y el caos así como la codicia y la desconfianza que destruirá eventualmente toda relación humana concreta basada en la libertad y la voluntad máxime en caridad adorando a Dios y amándolo y amar al prójimo como a uno mismo. Satanás hizo todo ésto para destruir la Iglesia tanto por fuera como por dentro pero sobre todo por dentro.
Perdónenme pero recién he estado pensando y espero explicarme mejor más adelante gracias a Dios.
Lo bueno de todo este lío es que Satanás hace todo en vano y la Iglesia será restaurada pues todo se sostiene en y para Cristo. El diablo no es más que su mono así como los hijos de éste.
Así que ya saben: para hacer el bien, deben amar a Cristo con todo su ser y después al prójimo como a uno mismo. No hay necesidad de abstracciones rebuscadas para evadir la responsabilidad y el inevitable juicio divino en ciernes. Mejor salvénse antes de que Cristo los sorprenda como ladrón en la noche y sea demasiado tarde para enmendar las cosas. Amén.
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