lunes, 9 de marzo de 2026

CITA DE ESBOZOS PIRRÓNICOS POR SEXTO EMPÍRICO. PÁGINAS 42-44. RECHAZAR EL DOGMA DE QUE EL HOMBRE ESTÁ HECHO A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS DERIVADO O RELACIONADO CON RECHAZAR EL EENSISMO O FINHSIMO* HACE QUE ELHUMANO SEA UN DEMONIO. QUIÉN (NO) DIRÍA QUE (NO) CREER ESO HACE LA DIFERENCIA ENTRE SER UN ÁNGEL Y SER UN DEMONIO A PESAR DE LA GRACIA DE DIOS, LA AYUDA DE LOS ÁNGELES GUARDIANES Y LOS DEMONIOS SATÁNICOS U OPOSITORES. LOS ANIMALES TAMBIÉN SON CREACIONES DE DIOS (GÉNESIS 1:20-24) PERO NO HECHOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS COMO NOSOTROS (GÉN. 1:26-30). DIOS HIZO TODO PERFECTO (GÉN. 1:31) PERO LA COMPLICAMOS (ECLESIASTÉS 7, ECL. 7:29), DESPRECIANDO LA INSTRUCCIÓN (PROVERBIOS 1:7) EN VEZ DE OBEDECER A DIOS (ECL. 12, ECL. 12:11-14, ECL. 12:14). LOS SERES VIVOS COMO AVES, INSECTOS Y PERROS NOS DAN MUESTRA DE LA MULTIFORME Y CREATIVA SABIDURÍA DE DIOS, LLEVÁNDONOS A HUMILDAD (PROVERBIOS, SALMO 14, ROMANOS 1) Y A CARIDAD (1 CORINTIOS 13). DEO DOMINE GLORIA 🙏🏼🙏🏼🙏🏼.

e La Razón en los animales 


[62] Con algo de exageración18 comparamos ahora a los animales llamados «irracionales» con los hombres, en cuanto a inteligencia; pues tras los argumentos serios no resistimos el deseo de reírnos de los vacuos y jactanciosos dogmáticos.
Los nuestros, desde luego, están acostumbrados a comparar sin mayores pretensiones a la mayoría de los animales irracionales con el hombre. Pero ya que los [63] dogmáticos usando argumentos capciosos dicen que la comparación es ridicula, nosotros —con mucha exageración, para seguir mejor la burla— situaremos la disputa en un solo animal; por ejemplo, si os parece, en el perro, que se considera que es el más vulgar.
Incluso así, en efecto, hallaremos que los animales sobre los que versa el tema no se quedan detrás de nosotros en cuanto a la fiabilidad de sus conocimientos empíricos.
Los dogmáticos admiten, desde luego, que ese animal [64] no difiere19 de nosotros en su sensibilidad, pues con el olfato alcanza incluso más que nosotros ya que descubre con él a las fieras que no están al alcance de su vista; y también con los ojos, pues ve antes que nosotros; y con el oído, pues oye con gran agudeza.

Vayamos pues a la Razón. [65] De ésta, una parte es la razón interior; la otra es la facultad de expresión20.
Pensemos, pues, primero en la razón interior.
Ésta —al menos según los dogmáticos que actualmente más nos atacan: los de la Estoa21— parece ocuparse de lo siguiente: de la elección de lo apropiado y del alejamiento de lo inapropiado, del conocimiento de las artes que contribuyen a eso y del logro de las virtudes acordes con el propio modo de ser y relativas a nuestras pasiones.
[66] Pues bien, el perro —sobre el que a título de ejemplo se convino en fijar el razonamiento— al perseguir la comida y apartarse del látigo alzado hace elección de lo apropiado y evita lo dañino.
Y posee el arte adecuado para lo que le es propio: la caza.
[67] Y tampoco es ajeno a la virtud, pues siendo sin duda la Justicia la que provee a cada uno de lo acorde con sus méritos, no iba el perro a estar al margen de la Justicia cuando colea zalamero y custodia a sus conocidos y benefactores [68] y ahuyenta a los extraños y malhechores. Y si posee ésta, entonces —dado que las virtudes son consecuencia unas de otras— también tendrá las demás virtudes, ¡las cuales, dicen los sabios, no poseen la mayoría de los hombres!
Y también le vemos cómo es valiente en sus ataques. E inteligente, como testimonió el propio Homero al hacer que Ulises —que resultaba irreconocible para todos sus allegados— fuera reconocido sólo por Argos22, sin engañarse por el cambio corporal del héroe ni haber olvidado su «imagen conceptual», ¡que demostró poseer mejor que los hombres!
Y según Crisipo —el que más arremete23 contra los [69] animales irracionales—, participa incluso de la tan celebrada Dialéctica. Dice en efecto el antedicho varón que el perro hace uso del quinto indemostrable24 —el de «entre varias cosas»— cuando, al llegar a un cruce de tres sendas y haber rastreado dos por las que no pasó la fiera y no haber rastreado la tercera, se lanza acto seguido por ella; pues implícitamente —dice el antiguo estoico— el perro reflexiona así: la fiera pasó o por ésta o por ésta o por ésta;
pero ni por ésta ni por ésta; luego por ésta.
Además es capaz de curar y calmar sus propios sufrimientos, [70] pues cuando se ha clavado una espina pugna por su extracción con los dientes y frotando su pie contra la tierra. Y si alguna vez tiene una herida, dado que las heridas sucias son difíciles de curar y las limpias se curan fácilmente, quita con suavidad el pus producido.
Y respeta muy bien el consejo hipocrático25, pues [71] siendo el reposo remedio para la pata, si alguna vez tiene una herida en ella la levanta y vigila tanto cuanto es posible. Y cuando está molesto por humores extraños, come hierba; con la cual, al devolver lo extraño, sana.
[72] A la vista de ello, si el animal en el que a título de ejemplo pusimos el razonamiento se mostró eligiendo lo apropiado y evitando lo nocivo, teniendo arte para conseguir lo apropiado, capaz de cuidar y mitigar sus sufrimientos y no ajeno a la virtud, en todo lo cual consiste la perfección de la razón interior: según eso, tal vez el perro sea perfecto. ¡De ahí —creo yo— que algunos filósofos26 se honraran a sí mismos con el sobrenombre de este animal!
[73] Sobre la facultad de expresión no es preciso ocuparnos tanto, pues incluso algunos dogmáticos27 la desecharon como contraproducente para el logro de la virtud y por ello se ejercitaron en el silencio durante el período de aprendizaje.
Y por otra parte, si —por un suponer— un hombre fuera mudo nadie diría de él que es irracional.
Y hasta dejando de lado eso, vemos que muchísimos de los animales de los que trata este estudio —tales como los loros y otros— profieren sonidos humanos.
[74] Y pasando por alto también eso, si bien es cierto que no entendemos los sonidos de los animales llamados irracionales, no es totalmente imposible que hablen entre ellos y que nosotros no les entendamos; pues tampoco entendemos cuando oímos el habla de los extranjeros, sino que [75] nos parece que es un ruido uniforme. Y oímos a los perros cómo lanzan un tipo de ladrido cuando están alejando a alguien, otro cuando aúllan, otro cuando se les pega y otro distinto cuando colean; y en general, si uno mirara bien esto, encontraría mucha variación de voz según las diversas circunstancias en éste y en los demás animales. De forma que en virtud de eso yo diría que seguramente también los animales llamados irracionales participan de la facultad de expresión.
Pero si éstos no se quedan por detrás de los hombres [76] ni en la agudeza de sus sensaciones ni en la razón interior ni tampoco —forzando las cosas— en la facultad de expresión, entonces no pueden ser menos fiables que nosotros en cuanto a sus representaciones mentales.
Y eso es posible demostrarlo basando la argumentación [77] indistintamente en cada uno de los animales irracionales. Por ejemplo, ¿quién negaría que las aves se distinguen por su sagacidad y que se sirven de la facultad de expresión? De hecho, ellas no sólo entienden de lo presente, sino incluso de lo futuro, y se lo anuncian a quienes son capaces de entenderlas, vaticinándolo con sus graznidos e indicándolo de otras formas.
Pero como ya señalamos, la comparación la hicimos [78] para exagerar, habiendo mostrado antes de forma adecuada —según creo— que no podemos anteponer nuestras representaciones mentales a las que se dan en los animales irracionales.
Y por lo demás, si los animales irracionales no son menos fiables que nosotros en cuanto al valor de sus representaciones mentales y si según los distintos animales resultan representaciones mentales diferentes: entonces yo podré decir cómo se me manifiesta a mí cada uno de los objetos, pero por lo dicho tendré que abstenerme de decir cómo es en realidad.


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* DEFENSA DEL DOGMA DE CRISTO FUERA DE LA IGLESIA NO HAY SALVACIÓN O EXTRA ECCLESIA NULLA SALUS.

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