El problema no son las inteligencias artificiales sino los imbéciles que las crean y programan para engañar, censurar, manipular, tergiversar y defender a Satanás y alcahuetear a los poderosos de turno que justamente quieren controlarlas. Lamentablemente, la estupidez es infinita y existen ludi(a)tas que creen que las inteligencias artificiales harán perder trabajos cuando ya pasó ese delirio antes con la revolución industrial así como alejar a la gente de Dios cuando en realidad son excusas y se estaban alejado desde mucho antes.
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