Con razón el mundo odia el catolicismo y el capitalismo máxime anarcocapitalismo: odian ahorrar en aras del futuro, trabajar duros y ser austeros. Irónicamente, culpan al capitalismo de hedonismo, codicia y consumismo cuando el socialismo o anti-capitalismo son así. En fin el diablo, sus hijos y sus mañas malas y vanas.
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