Sin desigualdad, no hay justicia. Sin parcialidad, no hay justicia. En efecto: si la justicia es de Dios y Dios está con sus hijos fieles o ovejas a la vez que está en contra de sus criaturas rebeldes y díscolas o cabras y todo ser humano peca y debe arrepentirse y no volver a hacerlo, entonces ¿cómo puede ser imparcial? Eso de la imparcialidad es una mentira del diablo que va de la mano con el altruismo donde siempre uno está por debajo del otro y por encima de Cristo violando el mandamiento de caridad y los primeros dos mandamientos mosaicos. En efecto, la justicia es egoísta, es privada y le pertenece a Dios como lo es la venganza. Amén.
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