Sin embargo, no obstante, Dios no me creó y trajo en su infinita y misteriosa misericordia a ser divertido o recrearme y agradar a todo el mundo pues eso es cosa de necios, niños, mujeres y alcahuetes sino a trabajar duro lo poco que viva debajo del sol en aras de ser santo y mayordomo de la porción de la Creación que Dios me ha conferido y ojalá lo cumpla lo mejor posible hasta que Él arrebate mi alma y por gracia me salve. Amén.
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