El liberalismo aboga por una tolerancia religiosa que no practica sino que impone mientras que el socialismo afirma que la religión es el opio del pueblo cuando impone su propia religión. En realidad, el Estado es el que quiere desterrar a Dios de nuestros corazones (intelectos y voluntades) ora con el ecumenismo antesala y alimento del CV2, ora con el socialismo. El primero mezcla o quiere mezclar o igualar o incluso superar al cristianismo con las falsas religiones bajo el paraguas del laicismo o secularismo, o sea, mezclar Cristo con Belial, beber la copa de Cristo con la copa de los demonios. El segundo simplemente es menos considerado y simplemente expulsa o quiere hacer al cristianismo con mano dura haciendo que el Estado sea la única religión donde no admite no solamente la existencia de la única religión verdadera sino las demás religiones falsas por su naturaleza paranoica. O eso pienso ahora.
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