Primero, los derechos de Dios (léase Éxodo 20:1-17). Después, los derechos naturales o negativos (vida, libertad y propiedad privada) y todo lo demás. ¿Por qué? Porque Dios es el Creador y el Sostenedor de todo en su sustancia y esencia. Poner los caprichos por encima de los derechos de Dios además de los derechos naturales solamente traerá maldiciones tanto a la tierra como a uno mismo generando más ocasión de pecado e ida al infierno que de salvación.
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